Un salto al desahogo y su reiteración en un círculo vicioso

HOMBRE ROBOTPor Juan Díaz Pana

El taoísmo y el budismo advierten sobre las cadenas del deseo y sugieren caminos para romperlas y librarse de las mismas lo cual no es nada fácil de lograr sobre todo para las personas temperamentales que parecen luchar contra una trampa límpica.

Pero con el progreso de la profundización de la civilización o del comportamiento humano civilizado emerge ostensiblemente un hombre robotizado, programado al extremo que ya no parece humano y hasta puede ser adorable la espontaneidad del hombre primitivo lastrado por el círculo vicioso de la presunción persistente de la satisfacción del deseo que una vez logrado cae en el vacío y más tarde sobreviene la misma insatisfacción, satisfacción y vacío convirtiéndose en la aplastante meta de una vida estéril que solo los hombres que pueden tener muchos momentos felices con pesos y contrapesos en el control efectivo pueden superar conquistando metas importantes para sí mismo y para los demás, pues los deseos pueden entrampar pero son necesarios para la reproducción humana.

Noticia antigua

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