Razones para el paro del 21 de noviembre

Razones para el paro del 21 de noviembre

En los últimos tiempos hemos podido ver que América Latina está caliente, las reclamaciones con protestas representadas en marchas no se hacen esperar, todas tienen como denominador común, la falta de oportunidad social en la participación política, la situación social actual y el cambio de sistema político; por lo menos en Colombia, no está marcada por la reclamación de cambio del sistema, ni siquiera hay luchas masivas, solo pequeñas manifestaciones insultando a la clase política; se reclama tímidamente por la inestabilidad social generalizada y provocada por la reforma que se avecina en este sentido cargada de más desventajas para el trabajador; la reforma pensional con la que el Gobierno pretende eliminar el Fondo Estatal de Pensiones (Colpensiones) para dejar en manos de los Fondos Privados las pensiones futuras; la reforma tributaria de la que los sectores sindicales afirman que los impuestos a los empresarios serán bajados y la brecha que se generaría se cubrirá con el recaudo proveniente de los impuestos que pagará la clase media y trabajadores; la privatización de las empresas del Estado; la corrupción que deja pérdidas billonarias como por ejemplo las de Odebrecht, la Refinería de Cartagena (Reficar) y el Proyecto Hidroeléctrico Hidroituango que no tendrá el final esperado; el afán desmedido por salvar a Electricaribe a costa del pueblo colombiano; el lánguido salario mínimo que no alcanza para cubrir la canas familiar; los incumplidos acuerdos establecidos entre gobierno y algunos sectores del país, entre ellos el universitario y las comunidades indígenas; estas molestias son apenas algunas de las miles reclamaciones pendientes y su afectación se ha vuelto crónica como el incremento continuo de la gasolina, la inseguridad ciudadana o urbana, la denegación de justicia, la congestión judicial que no han podido resolver; la falta de oportunidad laboral para los jóvenes egresados de las universidades (En septiembre de 2019, la tasa de desempleo en el total fue de 10.1 % según estadísticas del DANE); esa actitud odiosa del sistema es lo que ha dado lugar a la masiva acción de protesta llevada a cabo el día 21 de noviembre del corriente año. El pueblo colombiano en su hastío no tiene otro mecanismo para defenderse de la asfixia y reclamar la protección social con las reivindicaciones de  justicia social. Se dice que este paro es muy interesante, acoge una gran variedad de inconformidades, se escuchan comentarios en las redes que recogen la síntesis del inventario de las razones para el paro:

“Un régimen pluto-cleptocrático encabezado por los bancos y los narcos, la destrucción de la paz, y un paquetazo integral: destrucción del aparato productivo; tributos regresivos;  exclusión; destrucción de los bienes naturales; violaciones masivas de DDHH; asesinatos de niña/os y falsos positivos; corrupción masiva; despojo de tierras; privación de los servicios de salud, educación, cultura, agua potable; robo de pensiones; privatización de los bienes públicos; legislación a la medida de las mafias en el poder; manipulación de medios y censura… Ningún país del mundo ha tenido una élite tan criminal como la que hemos padecido. Que ellos cuiden de sus privilegios, pero que no se metan con nuestro sufrimiento ni con nuestro derecho a liberarnos y a salvar la poesía.”

“Yo salgo a marchar porque soy un ciudadano cansado de tanta mentira de este gobierno, de tanta manipulación, de tanto odio, de tanta violencia, de tanta muerte, de tanto robo, de tanta corrupción…”.

“Se necesita otra marcha para reducir el congreso a uno por Departamento y sus sueldos a la mitad”.

Todas estas reclamaciones en sus diferentes tonos, son favorables para que se abra la puerta de la verdadera democracia y la paz.

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