Pasando la antorcha

img_smoreno_20200408-165648_imagenes_lv_terceros_02_13-kiDF-U48390076596Uh-992x558@LaVanguardia-WebPor Juan Salas Barros

Ante el bombardeo mediático diario sobre el Covid-19 es justo destacar por su selección y buen tino de Javier Mendoza al publicar en El Heraldo su Conviviendo con un paciente con Covid-19 pues ante tal bombardeo es lo más esclarecedor de que se tiene noticia en la gestión de la pandemia, habida consideración de que el 60% de los afectados es tratado en casa a lo mejor por temor a daño noxeológico en una clínica.

El paciente de 45 años convive con una anciana de 92 años, hipertensa,  una mujer con problemas del corazón y otra mujer con problemas mentales y se les está tratando así: Todos usan tapaboca, nadie puede acercarse menos de dos metros del paciente, la comida se le debe servir en desechables, debe contar con su propio baño, dormir solo en una habitación  bien ventilada, aseada y puerta permanentemente cerrada. A las manijas de la casa se les debe desinfectar constantemente y todos los miembros del hogar deben lavarse las manos constantemente por 40 segundos. Como cuidado a la salida del baño evitar contacto con las superficies a su paso.

Hoy el paciente espera el resultado de otra prueba diagnóstica con la esperanza de su recuperación.

Este artículo sobre un paciente barranquillero ponen en evidencia que las  EPS en unas partes son más accesibles que en la Guajira y que el tratamiento señalado solo es posible donde se den las condiciones apropiadas pero no en pobreza.

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