La necesidad de un padre

DeendenciaPor Jaime Ruiz Redondo

Siempre surge la impresión de que hay pueblos que necesitan a un padre mientras otros se sienten bien regidos por el principio fundamental de la igualdad, de los padres en democracia. Pero sobre este asunto planea, como el águila, una cuestión que muchos pensadores, en la historia, no han logrado aclarar plenamente y  es la siguiente: ¿Por qué esos pueblos necesitan un padre? Póngase bajo la lupa a pueblos largamente esclavizados hasta el tuétano de sus espíritus que ya liberados no logran en su mayoría la problemática del ejercicio de sus libertades y derechos que no aprecian en justa valoración por tener tan deteriorada la dignidad humana que sienten no se lo merecen a esos derechos y los dejan tirados como letras muertas en las respectiva constituciones políticas; y también póngase bajo la lupa a los pueblos modernos bajo complejidades de Estados que tienen que abarcarlo todo como la Divina Providencia o Estados de bienestar totalitarios que dejan a sus ciudadanos “con poco margen de  participación democrática, indiferentes ante la cosa pública que confirman irresponsablemente a cualquiera con resultados generalmente catastróficos. En esas modalidades de pueblos se vislumbra porque necesitan a un padre que piense y actúe por ellos. Lo cual apenas abre la puerta de la clarificación.

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