Después de la muerte

Después de la muerte

Por Jesús Benjumea

Cuando llega  la edad del forzoso retiro que le impone la naturaleza de la vida humana o probable longevidad contemporánea, si tiene cierta cultura, le surgen las reflexiones que les suscitan las visiones de Dante y otros sobre la eternidad y la de Federico Nietzsche en el Anticristo que las descalifica como mentiras con fines de dominio en este mundo de judíos y cristianos.

En verdad si uno afronta el asunto con mente despierta concluye que esas visiones de la eternidad que sigue a la muerte solo tiene asidero en la imaginación de sus autores que colaboran con fines de religión o moral dominante de iglesias que rigen a la vida de sectores de la humanidad pero que no lo tienen en la ciencia ni en ninguna corroboración creíble y solo queda el asidero de un Dios que no necesita  iglesias para que tengamos la confianza de que nos tratara en la eternidad con la dignidad de unos hijos suyos y a quienes lógicamente cabe esperar que les perdone los pecados cometidos en este mundo extinguidos por derecho por la muerte, que extingue obligaciones y responsabilidades y por lo mismo las penas del infierno con que amenazan las iglesias para someter feligreses con el miedo, no son aplicables.

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