Caleidoscopio

 

1)Sin reforma concluyente de la justicia, mirada por el Gobierno Duque como gallina que mira sal, la improvisación aberrante del Consejo Superior de la Judicatura de atribuir competencia a jueces de pequeñas causas juzgados y tribunales ha resultado desastrosa y contraproducente con fallos de estos taller-vivencial-quien-soy-yo estúpidos y prevaricadores como el del que falló una tutela con insuficiencia probatoria pues lo hizo prevaricadoramente sin tener los antecedentes completos del caso y el que no falla oportunamente a pesar del plazo de ley arriesgando la nulidad de pleno derecho. Ojalá la ministra Cabello se decida valiente e inteligentemente a implantar al fin la mentada concluyente y definitiva reforma judicial.

2) Después de exhaustivas y profundas indagaciones científicas frustradas sobre la conciencia ha quedado el alma como ente sin ancla y ciego en cuyo ámbito oscuro e indefinido alguna vez Rafael Núñez formuló la inquietante pregunta: Quien soy yo? Seguro que todos sentimos la individualidad y el colectivo más impresionante en una sociedad de masa que tiende a desarraigar y dejar más dudas que aciertos sobre el yo, aun cuando algunos ostenten rasgos de tener personalidad, lo cual es clave para ser seguros y tener claro que se quiera en la vida. El yo es fundamental para anclar una vida bien orientada en la felicidad. Alguien que no vea y sienta su yo cae en la deriva y seguirá conforme al son que los demás le toquen.
3) Al intentar renovación de la licenciada de conducir vi que el Tránsito en Colombia es más que todo una injusta y arbitraria expoliación de los escasos recursos de la mayoría, en la escases, y, una fétida fuente corrupción. Y con esa Mintransporte una máquina cada vez más totalitaria de explotación de los más humildes y vi que el poderoso de Puerto Brisas no sólo ha arruinado al ámbito sagrado de los indígenas de la Sierra Nevada, al Arroyo Lagarto y al Coral de las proximidades sin que Duque y los competentes le metan en cintura. Cuanto legado ruinoso le está dejando Duque a los colombianos.
4) Cabe preguntarse si es válido negar la existencia de la historia y si se justifica que el programa educativo colombiano la tenga en tan poca estima; pero, es incontestable que mientras no se pueda una recuperación fidedigna y completa de los hechos individuales y colectivos la frontera entre la novela y la historia seguirán siendo borrosas cuando aquella pretenda ser histórica y el culto de los héroes será sobre ídolos con patas de barro.

5) De elección en elección hipotecada, de gran costo, no cabe esperar, si no que esa corrupción continuada, tarde que temprano arribe a un gran colapso, porque a la postre deba responder Colombia que la propició.

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